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Las 36 Leyes Universales – 28. Ley de sanación.

Las 36 Leyes Universales – 28. Ley de sanación.

Esta es una de las 36 leyes universales, conócela, asúmela y aplícala. Ya no es necesario entrar en logias, escuelas mistericas y herméticas, ten acceso al conocimiento prohibido durante siglos y que solo algunos iniciados lograban aplicar. Desde el momento en que accedas a este conocimiento, comenzaras a ser libre.

Estas leyes están divididas a su vez en cuatro grupos, las leyes de la vida, las leyes de la creación y las leyes de conciencia y frecuencia superior.



Leyes de Frecuencia Superior.

28. Ley de sanación:

Somos nuestros propios sanadores. Los pensamientos y los sentimientos negativos provocaran tu enfermedad, transmútalos y logra tu propia sanación. Enquistar nuestros sentimientos oscurecerán el ser de luz que eres. Somos energía y esa energía es luz (la suma de todos los espectros), sonido (vibración) y color (cada color esta asociado a una emoción), variar cualquiera de estos factores o potenciar unos sobre otros nos provocaran enfermedad y solo equilibrándonos sanaremos.

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Todo es luz, la luz es energía. Tu cuerpo físico está construido con la energía de tu consciencia. Tu cuerpo se construye con la consciencia de tu alma a lo largo de muchas vidas. Todo es espiritualmente perfecto. Estás aquí para experimentar la vida a través de un cuerpo físico. Ciertas elecciones físicas las realiza tu alma antes del nacimiento. Tu personalidad o tu yo inferior toma otras decisiones en cada momento de tu vida. Las dos emociones básicas en la Tierra son el miedo y el amor. Si te resistes a las experiencias por el miedo, creas bloqueos en tu cuerpo mental, emocional o espiritual y a la larga se convierte en enfermedad física. Las creencias y actitudes mentales inflexibles generan tensión. Las emociones que niegas o reprimes se quedan en el cuerpo hasta que se expresan a través de una enfermedad física. Si niegas tu yo espiritual, cortas el suministro de energía divina y tu cuerpo comienza a marchitarse. Toda enfermedad tiene el origen en energía atascada, si eres feliz y el amor circula libremente, las células están sanas. El amor es una energía de alta frecuencia y mantiene al cuerpo despejado y fluido. El cuerpo es como un río de energía. El miedo, el desconsuelo, dolor, enfado o envidia, tienen vibraciones bajas y va obturando el fluir de la corriente. Si abres las compuertas eliminas sedimentos, este es el efecto de una corriente de energía sanadora. Tienes que pedir permiso antes de interferir con la energía de cualquier persona. Puede que la enfermedad le esté enseñando alguna lección. La enfermedad es su karma y si no ha aprendido la lección, no le haces ningún favor sanándola, y puede que no sea el momento adecuado para sanar. Si deseas que alguien mejore es que estás apegado. Si es imposible preguntar, sintoniza con el Yo superior y recibirás una impresión clara si es afirmativa. La sanación tiene una frecuencia muy potente, y si le quitas una enfermedad kármica, tú cargas con ella. Escucha la voz de tu intuición. Si te encuentras un accidente, no dudes, ayuda, y la sanación fluirá si es lo correcto. Siempre es correcto enviar luz o amor o pedir a los ángeles que abracen a alguien. La sanación sucede cuando canalizas energía de elevada frecuencia o estimulas los mecanismos de sanación del paciente. Las vibraciones elevadas consumen las bajas. También se puede dar la sanación cuando elevas su energía mediante la danza, ritual,… Los métodos de sanación son:

– sanación espiritual: con la práctica espiritual, el desarrollo personal y con un modo de vida correcto. Puedes canalizar energía de alta frecuencia. Si el sanador es un canal pueden ocurrir milagros y el alma de la persona receptora utilizará la sanación donde sea necesaria.

– sanación por la fe: la energía sanadora es activada por el poder de la plegaria y de la fe.

– sanación de la actitud: el sanador ayuda a su paciente a cambiar de actitud, el enfermo se perdona a sí mismo y a la persona que es la causa de los sentimientos enfermizos como el resentimiento, odio, temor o una emoción estancada, el bloqueo energético se disuelve y la luz y el amor vuelven a fluir.

– sanación a distancia: mediante la plegaria, la sanación espiritual o la intención, se puede enviar luz a una persona para sanarla.

– sanación magnética: si tienes energía personal de sobra, puedes utilizarla para transmutar bajas frecuencias que bloquean a una persona. La energía se puede elevar con la danza o con rituales. Al no ser energía divina, puede que la sanación no dure a menos que detone el propio mecanismo de sanación de la persona enferma.

– sanación por Reiki: sintonizas con símbolos universales de frecuencia elevada. Parecido a encender el televisor, atraes a la energía para sanarte a ti y a los demás.

– sanación angélica: los ángeles llevan a la persona que realiza la sanación. Posibilidades ilimitadas.

– sanación natural: con acupuntura, homeopatía, sanación por el sonido, por cristales, hierbas, dietética,  terapias naturales, realinean el sistema energético y elimina bloqueos y estimula los poderes curativos de la persona. Toda sanación, eleva la frecuencia de la persona enferma y le aporta más luz.

La luz necesita una toma de tierra para poder ser utilizada. Sintoniza con la persona, abre tu corazón y sintoniza con su energía. Si rezas una plegaria obtienes lo mismo. Pide permiso al Yo superior, aun cuando te haya dicho que sí. Pon la intención de ser un canal elevado, visualiza su yo divino que es perfecto, y desapégate del resultado y cuando termines, corta los lazos con la persona. Si sientes que quieres ser un sanador, seguro que lo eres, y para ello tu luz tiene que ser más elevada que la de la persona con quien trabajas, purifica tus canales, fija tus intenciones y realiza el servicio mediante la sanación. La sanación tiene lugar porque la luz transmuta las bajas vibraciones de la mala salud, la luz de alta frecuencia fluye a través del cuerpo y transmuta la energía obturada que causó la enfermedad.

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Conoce las 36 leyes universales y toma el control de tu existencia.

Es hora de que los secretos vean la luz. Uno de los mayores conocimientos en el desarrollo del individuo es sin duda las leyes universales. El conocimiento de estas leyes hará de ti un ser consciente y libre. Lo creas o no, estas leyes se cumplen, lo creas o no, su aplicación marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la abundancia y la precariedad y entre el pleno conocimiento y la total ignorancia. Si hay alguien que logra el éxito es sin duda por la debida aplicación de estas leyes en su vida. Aplicarlas en tu beneficio, no solo hará que la abundancia llegue a tu vida, si no que contaminaras de ella a los que te rodean. Esto no se basa en ninguna creencia, si no en conocimiento, creer es ignorar y es para mí una especie de ley no escrita. Las leyes universales no precisan de ningún tipo de credo para que se cumplan, ellas funcionaran y se aplicaran independientemente de lo que creas, así que mejor tomarlas en cuenta para encauzar nuestro propio poder y tomarlo por siempre.

El universo entero esta sujeto al cumplimiento de estas leyes, seas humano o no, seas espíritu, seas estrella o planeta. El cosmos al completo esta regido por ellas y el orden, depende del cumplimiento a rajatabla de estas leyes. Asimilar estas leyes y aplicarlas de forma correcta y consciente, provocara un vuelco a tu vida y colmara tus deseos de forma increíble, lograras que todo aquello que anheles se transforme en realidad, atraerás aquello que vibre en consonancia contigo, provocaras un cambio radical en tu enfoque, tu actitud mutara hacia  formas mas positivas, y el miedo y la culpa desaparecerán de tu vida definitivamente.

Una vez las leas y las comprendas, debes asumirlas y ponerlas en practica. Es importante que te enfoques debidamente ya que si tornas tu actitud en negativa, esto llegara a ti en tromba. Antes de empezar a aplicar este conocimiento es importante un cambio de actitud, en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de enfocarnos y en nuestra forma de orar. Es momento de desterrar esas oraciones que nos llenan de culpa y de miedo, que suplican y que nos ponen en nuestra contra. Debemos pedir y agradecer, pero nunca suplicar, ni mostrarnos culpables. Somos poderosos y debemos usar correctamente nuestro poder, usarlo con conciencia y en un beneficio común, la abundancia en unidad es a su vez nuestra propia abundancia.

Originally posted 2016-08-22 12:29:28.

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