La percepción se adquiere a medida que practicas la observación y acción.
Mientras más ‘corazonadas’ o actos bondadosos (calza perfectamente la palabra) realices a tu prójimo o a tu entorno, desarrollarás esa conexión con el presente.
El presente te devolverá señales y situaciones simplemente por comenzar a ‘atenderlo’ y posteriormente ‘comprenderlo’ (no juzgarlo).
Todo esto es TU decisión y puedes tomarlo como dejarlo.


