Comprender la mente del mono y cómo vivir en armonía con su compañero mental

Todos tenemos la mente de un mono.

Esta analogía, aunque sea ligeramente humorística, es en realidad bastante acertada.

Considere que los seres humanos tenemos unos cincuenta mil pensamientos distintos cada día, muchos de ellos sobre el mismo tema.

Podrías imaginar que cada pensamiento es una rama, y que tú, o al menos la atención de tu mente consciente, eres en realidad un mono, oscilando de rama de pensamiento en rama de pensamiento durante todo el día.

Esto podría parecer divertido, pero en nuestra atribulada forma humana los pensamientos que a menudo están en nuestra mente tienen que ver con los miedos y las presiones de la vida:

¿Qué pasará si pierdo mi trabajo? ¿Me pregunto si mi pareja no estará contenta con nuestra relación?

¿Y si no tengo suficiente dinero cuando me jubile?

Miedos irracionales quizás, pero que se hacen realidad por nuestra propia atención constante. Qué exasperante y agotador resulta.

El Buda, que acuñó la palabra hace unos dos milenios y medio, denominó este estado mental «Kapicitta».

Por supuesto, lo definió mejor cuando dijo: «Al igual que un mono que se balancea entre los árboles se agarra a una rama y la suelta sólo para agarrar otra, así también, eso que se llama pensamiento, mente o conciencia surge y desaparece continuamente tanto de día como de noche».

Muy bonito y poético, pero ¿por qué este mono gobierna nuestros pensamientos, cuando se supone que nosotros estamos al mando?

Causas de la mente de mono

Bajo la chispa consciente de la conciencia, nos acompaña el ego, el mono parlanchín de nuestro monólogo interno. Con el ruido de este mono en marcha, se hace casi imposible estar presentes y centrados en el momento en que nos encontramos. En su lugar, nos dejamos llevar por las copas de los árboles.

Debido a nuestra capacidad innata de pensar, es fácil que la mente del mono se alimente de estímulos.

Cuando prestamos atención a demasiadas cosas a la vez, nos pasamos la vida corriendo de una cita a otra y nos centramos en lo que nos queda por hacer en lugar de lo que estamos haciendo en ese momento, son como decenas de árboles con frutos tentadores para que nuestro mono los persiga.

¡Increíble! Míralo, ahí está preocupándose por tu cita del próximo martes, oh, ahora está en ese árbol criticando tu rendimiento en el trabajo la semana pasada, luego te recuerda que el coche necesita una revisión.

La cuestión es que necesitamos al mono de nuestro lado. Es útil porque en nuestra ajetreada vida se mantiene al tanto de todo. El problema surge cuando, como todos los monos pequeños con muchas cosas que hacer, es bastante excitable.

¡Volviéndose simio!

El resultado de la Mente de Mono, que no ha sido adecuadamente entrenada, se traduce principalmente en fatiga mental y física. Todos hemos tenido días en los que parece que no hemos conseguido nada y que hay una montaña que escalar mañana, y sin embargo no podemos relajarnos.

Como no podemos relajarnos, la mente de mono dice: «Oye, ¿por qué no te relajas? Mañana tienes otro GRAN día«. ¿Acaso es sorprendente que los casos de depresión, ansiedad y trastornos por estrés estén aumentando?

Los problemas a los que se enfrentaban los seres humanos en los días de Buda siguen con nosotros, y aunque quizá hayamos avanzado en algunos aspectos desde entonces, somos la misma especie frágil.

Lo que está claro es que, a pesar de nuestros logros tecnológicos, aún no dominamos el hecho de estar en el mundo.

Cómo domar al mono

El problema es que no se puede luchar contra el mono ni castigarlo para que se someta. Pero sí puedes entenderlo, domarlo y vivir en armonía con tu peludo compañero.

La perspectiva budista recomienda la meditación tranquila. A través de la comprensión de la Mente del Mono, el mono se siente escuchado y comprendido.

Si se razona poco a poco con sus miedos (tus miedos), cuando tu mente está calmada a través de técnicas meditativas, resulta que las terribles consecuencias de no ser suficiente no son en realidad tan terribles.

El futuro es siempre incierto; ninguno de nosotros sabe lo que vendrá mañana. Todos tenemos planes, sueños y objetivos por los que trabajamos.

Abordar el nuevo día con ansiedad inhibe nuestra capacidad de estar en el momento y amar de verdad el viaje que estamos emprendiendo.

Otras técnicas que se pueden utilizar para armonizar con el mono son las meditaciones en movimiento, como el Qigong, el Yoga y el Tai Chi.

Al fin y al cabo, sentarse en silencio y no pensar nos resulta difícil al principio.

Con el enfoque trasladado al cuerpo desde la mente, estas artes internas nos permiten utilizar nuestras formas físicas para cultivar la quietud intrínseca del alma.

El subidón de endorfinas del ejercicio físico, como correr, tranquiliza igualmente la mente de los monos.

De acuerdo con la ética de mantener la salud física para sintonizar la salud mental, también deberíamos evitar los estimulantes, la comida con alto contenido de azúcares refinados y el alcohol.

Por último, se está investigando seriamente el tema del Brainwave Entrainment, que se ha afirmado que sintoniza nuestras ondas cerebrales con los estados que se consiguen normalmente a través de largas horas de práctica de la meditación.

Personalmente, disfruto demasiado de la meditación como para sustituirla por completo, pero cuando estoy trabajando o escribiendo, la música de ritmos binaurales Theta y Alpha parece inducir un mayor grado de presencia y conciencia, y una mente de mono correspondientemente quieta.

El primer paso para convivir amistosamente con tu Mente Mono es tomar conciencia de que existe, de que forma parte de ti pero no te define y no tiene por qué provocar sufrimiento cada vez que se pasea por tu bosque.

El Mono vive dentro de nosotros, pero no nos controla si somos conscientes de su presencia. Y a través de la lectura de este post, ya has dado el primer paso para cambiar tu mono salvaje por un elegante ciervo.

 

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