Ingersoll Lockwood: ¿Escritura Predictiva o Viaje en el Tiempo?

Ingersoll Lockwood, escritor y novelista político estadounidense, escribió dos libros infantiles titulados: “Las aventuras del pequeño Barón Trump y su precioso perro Bulgar” (1889) y “El maravilloso viaje de incógnito del Barón Trump” (1893), así como un tomo político ominosamente titulado: “El último presidente” (1890).

La primera novela relata las aventuras de Baron Trump, que coincide, en cierta manera, con el nombre del hijo del Presidente de los Estados Unidos, Barron Trump. Su verdadero nombre es Wilhelm Heinrich Sebastian Von Troomp, pero se hace llamar Little Baron Trump. También hay una ilustración del personaje donde se puede observar una similitud en los rasgos del rostro.

Pero se mantuvieron en la oscuridad hasta 2017, cuando Cassandra se topó con un curioso libro en su visita a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Se trata de “El maravilloso viaje de incógnito del Baron Trump” y trata sobre un niño alemán, Baron Trump, que encuentra un portal secreto y viaja en el tiempo. El niño se adentra en un sinfín de aventuras, en las que tiene contacto con todo tipo de personajes y civilizaciones.

En el libro, el tal Baron Trump tenía un mentor que le guiaba en su aventura. ¿Adivinas el nombre de ese hombre? Pues se llamaba Don , que le ayudaba a viajar por el tiempo. Además, y no se sabe muy bien si por casualidad, toda la acción transcurre en Rusia. En éste mismo libro, hay un lugar ficticio llamado Google Land, donde el Baron Trump naufraga.

Hasta aquí podría ser fruto de la casualidad, pero resulta que el autor escribió una secuela para el misterioso libro, titulado The last President (El último presidente), publicada en 1900. Según Cassandra, es aquí donde la paranoia alcanza su nivel máximo.

El último presidente va de un hombre muy rico que vivía en la famosa 5ª Avenida de Nueva York y que se presenta para ser presidente, aunque nadie esperaba que ganara. Atentos, porque como si estuviesen leyendo el presente o algo así, es la misma situación que la del Donald Trump actual, que también vive (vivía) en la 5ª Avenida (la Torre Trump está situada ahí). El caso es que, en el libro, el tipo gana por sorpresa y deja a todo el mundo descolocado. Tanto, que comienzan a protestar y manifestarse tras su victoria. El hombre del libro comienza a firmar políticas inmediatamente tras su victoria y a elegir a su equipo de gobierno. Bien, pues aquí viene otra coincidencia: el presidente del libro se decide por un tal Pence como Secretario de Agricultura. ¿Casualidad que el Trump actual escogiese a Mike Pence como vice-presidente? Tal vez. O tal vez no.

Según Cassandra, Nikola Tesla (sí, el inventor e ingeniero que revolucionó el mundo de la ingeniería eléctrica y mecánica, pero que además era un conocido futurista) habría inventado entre otras muchas cosas una máquina del tiempo que él mismo habría reconocido que habría utilizado para viajar en el tiempo. El caso es que, tras su muerte, el gobierno de los Estados Unidos lo habría ocultado en el Departamento de Propiedad Alien (que era un departamento real establecido por el gobierno norteamericano en la Primera Guerra Mundial) habría sido pasado bajo custodia del FBI. El caso es que para poder entender cómo funcionaba el artefacto tras la muerte de Tesla, el FBI contó con el asesoramiento y los servicios de un ingeniero: John G. Trump. Este hombre podría haber pasado sin pena ni gloria, de no ser porque se trata del abuelo del actual Donald Trump.

Quizás la visión de Cassandra no se ajuste a la realidad, pero el asunto es más que extraño. El tema me recuerda, por ejemplo, que hay varias fotos de diferentes épocas donde se ve a alguien que podríamos identificar como Vladimir Putin, y siempre con el mismo aspecto sin apenas envejecer.

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