La vacuidad significa siempre estar vacío de algo. Una taza está vacía de agua. Un bol está vacío de sopa. Nosotros estamos vacíos de un yo separado e independiente. No podemos existir por sí solos, sólo podemos interser con todo lo demás del cosmos. La práctica consiste en alimentar la visión de la vacuidad durante todo el día. Dondequiera que vamos, sentimos la naturaleza de la vacuidad en todo aquello con lo que entramos en contacto. Observamos profundamente la mesa, el cielo azul, a nuestro amigo, la montaña, el río, nuestra ira y nuestra felicidad, y vemos que todo ello está vacío de un yo separado. Al sentir estas cosas con profundidad, vemos la naturaleza del interser y de la interinfluencia de todo cuanto existe. Significa el Consurgimiento Interdependiente, la impermanencia y la ayoidad.

Al escuchar por primera vez la palabra vacuidad, nos asustamos un poco. Pero después de practicar durante un tiempo, vemos que las cosas existen sólo de manera distinta a como habíamos imaginado. La vacuidad es el Camino Medio entre lo existente y lo noexiste. La bella flor no se convierte en vacuidad al marchitarse y morir, sino que en su esencia ya es vacuidad. Al observar profundamente vemos que la flor está formada de elementos no-flor: de luz, espacio, nubes, tierra y conciencia. Está vacía de un yo separado e independiente. El Sutra del Diamante nos enseña que un ser humano no es independiente de las otras especies, y que para protegerlo debemos proteger a las especies no-humanas. Si contaminamos el agua y el aire, la vegetación y los minerales, nos destruimos a nosotros mismos. Para disolver las falsas fronteras debemos aprender a vernos en las cosas que creíamos que estaban fuera de nosotros.

En Vietnam decimos que si un caballo está enfermo, los otros caballos del establo se negarán a comer. Nuestra felicidad y nuestro sufrimiento son la felicidad y el sufrimiento de los demás. Cuando actuamos basándonos en la ayoidad, nuestras acciones estarán de acuerdo con la realidad y sabremos lo que debemos y lo que no debemos hacer. Cuando somos conscientes de estar vinculados los unos a los otros, es la Concentración sobre la vacuidad (shunyata samadhi). La realidad va más allá de nuestros conceptos del ser y no-ser. Afirmar que la flor existe no es del todo correcto, pero decir que no existe tampoco lo es. La verdadera vacuidad se llama el «maravilloso ser» porque va más allá de la existencia y la no-existencia.

Mientras comemos debemos practicar la Puerta de la Liberación denominada vacuidad. «Yo soy esta comida. Esta comida forma parte de mí». Un día, en Canadá, mientras almorzaba en compañía de la sangha, un estudiante me miró diciéndome: «Te estoy alimentando». Estaba practicando la concentración sobre la vacuidad.

Cada vez que contemplamos el plato de la comida, podemos contemplar la naturaleza de la impermanencia y de la ayoidad de la comida. Es una práctica profunda porque puede ayudarnos a percibir el Consurgimiento Interdependiente. Tanto la persona que la ingiere como la comida ingerida tienen la naturaleza de la vacuidad. Por eso la comunicación entre ambas es perfecta. Practicar la meditación andando de manera relajada y serena es lo mismo. Andamos no sólo por nosotros mismos, sino por el mundo entero. Cuando observamos a los demás, vemos cómo su felicidad y su sufrimiento van vinculados a nuestra felicidad y nuestro sufrimiento. «La paz empieza en mí».

Todas las personas que queremos algún día enfermarán y morirán. Si no practicamos la meditación sobre la vacuidad, cuando ocurra nos sentiremos abrumados. La Concentración sobre la Vacuidad es una manera de permanecer en contacto con la vida tal como es, pero no debemos sólo hablar de ella, sino practicarla. Observamos nuestro cuerpo y percibimos todas las causas y condiciones que lo han engendrado: nuestros padres, nuestro país, el aire e incluso las generaciones futuras. Vamos más allá del tiempo y del espacio, del mí y del mío, y saboreamos la verdadera liberación. Si sólo estudiamos la vacuidad como una filosofía, no será la Puerta de la Liberación. La vacuidad es una Puerta de la Liberación cuando la comprendemos profundamente y comprendemos el Cosurgimiento Interdependiente y la naturaleza del interser de todo cuanto existe.

 

Autoria de Thich Nhat Hanh. El corazon de las enseñanzas de Buda