


La tradición mexicana en Plantas Sagradas es tan antigua y prolífica como ilustrada. A partir de los setenta del Siglo XX, bajo una visión global (científica, literaria y costumbrista), se ha hecho el esfuerzo por entender, desde una perspectiva integral, su estructura química, sus efectos mentales y sus usos tradicionales.
“Tienes que cantar la voz de la hojita”, me decía un xamán mazateco hace años cuando estudiaba la planta llamada “ska” pastora u hoja de la pastora (Salvia divinorum) en la remota localidad oaxaqueña de Ayautla. Esta instrucción expresa gráficamente el mundo secreto y poderoso de las Plantas Sagradas para los indios mesoamericanos. La planta psicoactiva es parte de una divinidad, tiene una voz que el xamán debe percibir y expresar al ingerirla; de ahí la recolección ritual y el canto adivinatorio, el largo entrenamiento y el dominio del éxtasis, de ahí el diagnóstico mágico y la cura.
Pero, además, la planta sagrada ha sido fuente inagotable de investigación y reflexión para científicos y humanistas. La botánica, la etnología, la química, la farmacología, la fisiología, la psicología, la literatura y la teología la han abordado. A fines del Siglo XIX, en el Instituto Médico Nacional de México, cada ciencia lo hacía por su lado, aunque con un enfoque multidisciplinario. Era una época de búsqueda de los “alcaloides” y los “principios activos” responsables de los intensos efectos de las plantas tradicionales.
José Luis Díaz
“Las Plantas Mágicas Y La Conciencia Visionaria”
Las ilustraciones son diversos murales prehispánicos que representan el uso de Enteógenos en el México Antiguo


